Luna es especial.

Leer y contar cuentos a los niños estimula su inteligencia y puede ayudarles a resolver conflictos personales, además, su importancia se basa sobretodo en que enseñan a los niños a interpretar la realidad, pero utilizando el modo en el que ellos procesan la información.  No olvides que al contar un cuento, no solo importa el texto, sino también la entonación y la interpretación que nosotras como Educadoras hagamos.

Luna es especial.

Carmen era una niña muy alegre que vivía con su mamá y su hermano, un día decidieron salir al parque a pasear, mientras caminaban, en un esquina echa bolita estaba una perrita, estaba delgadita y se veía con frío y con hambre, los niños se preguntaron qué podrían hacer para ayudarla, y fueron corriendo a comprar croquetas y agua para dársela, la perrita cuando olió la comida inmediatamente la comió y tomó mucha agua, ¿ves mamá?, la perrita se estaba muriendo de hambre.

La mamá asombrada observaba a la perrita, en eso Carmen le pidió que se la llevarán, que en la calle tendría mucho frío y hambre, la mamá algo confundida les dijo que si, Carmen la bañó, y cuando estaban por llevarla con el veterinario, notaron algo raro, la perrita se pegaba en todos lados como si no viera… Un poco alarmados todos, llevaron a la perrita con el veterinario quién después de revisarla y ponerle sus vacunas les dijo que la perrita no veía, que aunque tenía ojitos tenía una enfermedad que le impedía ver y le dijo a Carmen “tienes una perrita muy especial”

 

Carmen no lo podía creer, su perrita ¡no veía! estaba muy triste, ¿cómo iba a jugar con ella?, la perrita nunca iba a saber como era Carmen, y en la casa siempre se estaba pegando con todas las cosas, Carmen estaba muy confundida y triste, su mamá que la vio, fue a hablar con ella, ¿qué tienes hija? -Es que mamá, ¡la perrita no es como todos los perritos! No la voy a poder sacar al parque porque se va a estar pegando por todos lados, no voy a poder jugar con ella porque ni me va a ver. ¡No es justo! Mientras Carmen lloraba con su mamá, la perrita  estaba husmeando por toda la casa, cuando encontró una pelota y empezó a jugar con ella, la lanzaba y con el sonido iba por ella, en eso la lanzó hacia donde estaban los pies de Carmen, que se asombró y se la lanzó, la perrita al escuchar el rebote de la pelota fue por ella, se la volvió a lanzar y la perrita fue otra vez por ella. Carmen no cabía de la alegría, -mamá parece como si viera.-

-Ya ves Carmen, tu perrita es muy especial, pues aunque no ve, es como cualquiera de los perritos.

 

Carmen estaba muy feliz, y muy orgullosa de su perrita, le puso de nombre “Luna”. Porque para ella, brillaba como la Luna en las noches.

Luna se adaptó muy rápido a su nueva casa, pues aunque no veía, escuchaba y olía muy bien y con eso se guiaba y ya no se pegaba con los muebles de la casa, a la hora de comer, Carmen le sonaba las croquetas en su plato y Luna venía corriendo, cuando salían al parque iba con su correa y se divertía jugando con Carmen que hacia muchos sonidos para que Luna supiera dónde estaba.

Nadie creía que Luna no veía porque era exactamente como los demás perritos.

 

* “ No son las capacidades diferentes lo que hace difícil la vida, sino los pensamientos y acciones de los demás”

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La niña y el perro

Ilustración de Lidia Terol.

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